Gaspare Genna considera que los resultados legislativos podrían cambiar las condiciones de negociación entre ambos países, aunque las decisiones comerciales, migratorias y de seguridad seguirán dependiendo en gran medida de la Casa Blanca.
Los resultados de las elecciones intermedias de Estados Unidos podrían modificar el tono y las condiciones de la relación con México, pero no necesariamente su dirección, debido a que las principales decisiones en materia comercial y de seguridad continúan bajo la responsabilidad del Poder Ejecutivo.
Así lo señaló Gaspare Genna, profesor de Ciencias Políticas y director de Estudios Norteamericanos del Departamento de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), quien identificó cinco factores que marcarán la relación bilateral después de los comicios de 2026.
Uno de los principales interrogantes, explicó, será el grado de influencia que tendrá el nuevo Congreso en las negociaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Genna recordó que Estados Unidos decidió no renovar el acuerdo durante la revisión conjunta del 1 de julio, lo que abrió paso a un esquema de evaluaciones anuales a partir de 2027.
Aunque los cambios de mayor alcance podrían requerir el aval del Congreso, una Cámara de Representantes bajo control demócrata tendría capacidad para condicionar cualquier acuerdo a compromisos en materia laboral y ambiental, como ocurrió durante las negociaciones de 2019.
Sin embargo, el académico advirtió que los aranceles aplicados bajo las secciones 232 y 301, que afectan particularmente a sectores como el automotriz, el acero y el aluminio, continúan dentro de las facultades del Ejecutivo estadounidense.
Por ello, consideró que una victoria demócrata no significaría que esos gravámenes vayan a desaparecer de manera inmediata.
Negociaciones comerciales bajo presión
El segundo factor es la incertidumbre que podría generar el periodo de transición política y sus efectos en los mercados.
De acuerdo con Genna, las conversaciones para alcanzar un acuerdo bilateral provisional se han detenido, en parte, por las diferencias relacionadas con los aranceles a los metales. El cambio en la composición del Congreso podría prolongar las negociaciones.
El especialista planteó que Washington podría intentar obtener concesiones de México antes de enero, mientras los republicanos todavía mantengan el control de ambas cámaras legislativas.
Además, las revisiones anuales del T-MEC podrían convertirse en un tema de disputa electoral rumbo a los comicios presidenciales de 2028, tanto para demócratas como para republicanos.
Seguridad, el principal foco de tensión
El tercer elemento identificado por Genna es la cooperación en materia de seguridad, que consideró el riesgo de mayor alcance para la relación entre ambos países.
El académico señaló que, según diversos reportes, Estados Unidos ha presionado para que personal de ese país participe en operaciones contra los cárteles dentro de territorio mexicano. Esa posibilidad ha sido rechazada por el Gobierno de México al considerar que contraviene su legislación y los principios de soberanía nacional.
A ello se suman las declaraciones del presidente estadounidense sobre la posibilidad de realizar ataques en territorio mexicano.
Genna advirtió que un incidente en la frontera, en un contexto de mayor tensión política, podría desencadenar una disputa de soberanía y afectar la colaboración bilateral en temas comerciales y migratorios.
Migración y remesas seguirán bajo presión
El cuarto aspecto corresponde a la política migratoria y al flujo de remesas. Para el profesor de UTEP, estas presiones continuarán sin importar qué partido tenga el control del Congreso.
Explicó que las deportaciones y las medidas de vigilancia migratoria dentro de Estados Unidos dependen principalmente del Ejecutivo y que la administración ya cuenta con recursos presupuestales para mantenerlas.
Por esa razón, un cambio en la correlación de fuerzas legislativas no necesariamente implicaría una modificación inmediata de la estrategia migratoria.
El escenario político mexicano también influirá
Como quinto punto, Genna mencionó la incertidumbre económica y la dinámica política interna de México, factores que podrían aumentar la volatilidad en la relación bilateral.
La prolongación de las diferencias comerciales, señaló, mantiene en pausa algunas decisiones de inversión vinculadas con el nearshoring, es decir, la relocalización de empresas y procesos productivos hacia México.
A este escenario se suma que las elecciones intermedias mexicanas de junio de 2027 coincidirán con la primera revisión anual del T-MEC. Según el académico, esa coincidencia podría reducir el margen de maniobra de la presidenta Claudia Sheinbaum para aceptar concesiones en asuntos de soberanía o frente a las exigencias estadounidenses relacionadas con China.
Sobre el conflicto con Irán, Genna manifestó dudas de que una victoria demócrata pueda detener la guerra. Consideró que Trump difícilmente daría marcha atrás, pues podría interpretar que esa decisión afectaría su imagen política.
El Ejecutivo conservará facultades clave
Aunque los demócratas obtengan el control de la Cámara de Representantes y el Senado, el académico recordó que numerosas decisiones relacionadas con la frontera y la política exterior hacia México no dependen directamente del Congreso.
Genna anticipó que el periodo previo a la llegada de la nueva legislatura, prevista para el 4 de enero, podría estar marcado por una aceleración de las decisiones de la administración republicana.
Explicó que los gobiernos suelen aprovechar las etapas de transición para impulsar medidas pendientes antes de que cambie la composición del Poder Legislativo.
Finalmente, consideró que una transformación más profunda de la relación entre México y Estados Unidos podría llegar con las elecciones presidenciales de 2028, cuando se defina quién ocupará la Casa Blanca.